Lo dijo Mourinho en su primera aparición pública: «Olía a Negreira…». La realidad es que han pasado los años y la aroma sigue muy fresca. Sigue oliendo a Negreira. Y para muestra lo que ocurrió en el derbi madrileño. Ortiz Ruiz le perdonó dos rojas al Atlético de Madrid en la primera mitad y, a partir de ahí, todo cambió drásticamente. El Cuti Romero y Kang-In Lee debieron ver la roja en los primeros 45′. La actuación la redondeó expulsando a Huijsen antes de que llegasen los goles del Atlético de Madrid con superioridad de hombres en el verde.
José Mourinho apostó por su once de gala en el Metropolitano. El Real Madrid sacó de inicio al Bellingham y Arda y, a su vez, recuperó a Tchouaméni como pareja de baile de Valverde. El objetivo era mostrar una versión totalmente distinta a la que ofrecieron la última vez que estuvieron en ese estadio de los rojiblancos con Xabi Alonso a los mandos.
En el primer tiempo se jugó poco a fútbol. Un par de fogonazos desde fuera del área… y poco más. La realidad es que Simeone convirtió el partido en un «campo de minas» y costaba hilvanar jugadas de peligro. De hecho, el Atlético de Madrid terminó con once jugadores y una única amarilla… pero debió quedarse con nueve futbolistas en el verde.
La primera la debió ver el Cuti Romero. El argentino pisó la rodilla de Bellingham en un balón dividido y se desentendió de la pelota. Una acción revisada por la Sala VOR y que era cartulina roja directa. Ortiz Arias vio la jugada desde cerca y le sacó amarilla al de Birmingham, en primera instancia, antes de ir al monitor. Vio la jugada y decidió dejarlo en tarjeta amarilla para el Cuti. Un despropósito que no terminó ahí.
Antes de llegar al tiempo de descanso fue Kang-In Lee el que debió ver la roja. Un patadón a la altura del tobillo de Fede Valverde que se fue al traste y que no terminó ni en tarjeta amarilla. En esas se llegó al tiempo de descanso entre una gran tensión en el Metropolitano y una sensación de «robo» en la expedición madridista. Nuevamente, repitiéndose la historia, las jugadas polémicas del derbi caían en el lado rojiblanco.
En la segunda parte llegó la obra culmen: roja a Huijsen y 2-0. Los goles del Atlético de Madrid llegaron en función de esa expulsión (justa) para Dean. El central se quedó como último hombre y derribó a Giuliano tras agarrarle del brazo. Dejó a su equipo con diez y los rojiblancos marcaron el penalti por medio de Grimaldo. Luego, al cabo de unos minutos, marcó Jonathan David para rematar a los madridistas que estaban totalmente vendidos a nivel defensivo.
Y ya no hubo derbi. Los rojiblancos lo finiquitaron con el segundo acto y se acabó todo. El Real Madrid, con diez, apenas pudo contactar con el ataque, salvo en una acción en la que pudo recortar la desventaja y se metió en el partido. A los atléticos les entró el miedo con el tanto de Rüdiger y tuvieron que sudar para mantener el resultado viviendo en su campo. Sin embargo, 2-1 y el Real Madrid se aleja más de la Liga en la séptima jornada. Esto deja claro que el aroma a Negreira sigue muy presente en el ambiente de la competición.






