Era la gran asignatura pendiente de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa. Ninguno dio con la tecla en los dos años de Kylian Mbappé, junto a Jude Bellingham y Vinicius Jr. Mourinho, en apenas dos partidos, ya tiene brotes muy verdes y da motivos para la ilusión al madridismo. La primera parte fue muy plana, pese a que pudieron llegar goles, pero la segunda fue un vendaval.
Cuando todo rueda, obviamente, solo hay felicidad y sonrisas. Ayer fue ese caso, Mou quitó a Jude y a Vinicius, entre sonrisas, e incluso dio minutos a Espí, Brahim y Diomande. La gestión de minutos fue excelsa y el rendimiento de los tres «tenores» sobre el verde fue excepcional.
El once fue idéntico al que salió a jugar al RCD Stadium. Con Bellingham actuando de «10» en el 4-2-3-1, mientras que Vinicius aparecía por la izquierda, Arda Güler en la conexión con los centrocampistas (Valverde y Bernardo Silva) y Mbappé siendo el «9» en la posición de delantero centro. Un encaje, a priori, que parecía fácil pero que se ha enquistado, entrenador tras entrenador, sin encontrar solución. Y en esas emergió Mou como última baza de Florentino. En dos partidos lo ha logrado.
Bellingham firmó una actuación de portada. Dos asistencias, todocampismo, llegadas, recuperaciones y una precisión del 95%, al alcance de muy pocos, cambiando los pitos que recibió el pasado curso por la ovación cerrada al ser sustituido. Estuvo muy cerca del «prime» que mostró en su primera temporada y se acercó a la versión de Inglaterra. Y eso teniendo por delante a un Mbappé (muy) goleador.
El de Birmingham entendió su papel y Kylian ejecutó la otra parte del plan. Anotó un hat trick y pudo irse a casa con un póker o un repóker, incluso, en esa incansable búsqueda del gol. Se llevó todas las portadas y el máximo protagonismo del Bernabéu. Empezando de inicio al ser anunciado como el último por megafonía- la estrella total – y yéndose con honores el estadio. «Jod*** bestia», le pusieron en la dedicatoria del balón que se llevó a su casa.
El otro de los «tenores», Vinicius Jr., fue el que tuvo su partido más discreto. Y aún así se fue con gol+asistencia, además de salir sustituido para dar unos minutos al joven Diomande y poder salir aplaudido del estadio ante las risas de Mou. Un partido redondo tras la tormenta perfecta en el segundo tiempo.




