Arda Güler fue titular indiscutible para José Mourinho en el primer once que se presentó ante el Espanyol en LaLiga. El turco apareció junto a Bellingham, Vinicius y Mbappé, sin sentar a ninguno de los tres, y emergió por banda siendo de lo más destacable en el verde de juego del RCD Stadium.
Poco a poco va convirtiéndose en Mesut Özil. El futbolista está llamado a ser su heredero de lo que fue también con Mou el internacional alemán. Va camino de ello y su debut ante el Espanyol dispara la ilusión en el madridismo.
Dejó infinidad de recursos técnicos que volvían loca a la defensa periquita y cumplió con nota en los 64 minutos que estuvo en el terreno de juego.
Tuvo un 93% de precisión en el pase, yendo en vertical en la mayoría de los casos, y solo perdió tres balones y en campo rival. Su partido fue un clínic de precisión y plasticidad con la pelota, una continuación a su buen hacer en la pretemporada.



