Un toque a la pelota necesitó Carlos Espí, en el día de ayer, para marcar su primer gol con la camiseta del Real Madrid. Demostró ser ese «9», a lo Joselu, de los que ya no quedan y te hacen ganar partidos muy atascados.
No va a ser titular -salvo sorpresón más que mayúsculo – pero sí que viene para tener un rol de encaje. En dos apariciones ya ha demostrado de lo que es capaz frente a la Fiorentina y el Ferencváros.

Tuvo un remate de cabeza muy forzado en el día de su debut ante el equipo «viola» en apenas 5 minutos en el verde. Ante los húngaros, embolsó con maestría la que tuvo en el primer esférico que tocó e hizo daño aprovechando su envergadura para bajar balones con controles prácticamente imposibles con otro tipo de jugador.
Carlos Espí mereció ir al Mundial con España por su papel salvador en el Levante y llegó a rozar estar dentro de la convocatoria. El delantero buscará aprovechar al máximo todos los minutos que le brinde Mourinho para demostrar que es ese «9» en peligro de extinción, de los que ya no quedan.



